La formación del trabajador, es un derecho fuera y dentro de la empresa

La formación del trabajador, es un derecho fuera y dentro de la empresa.                .           .

La legislación laboral, principalmente artículo 23 del ET, contiene una serie de derechos que permiten al trabajador mantener su puesto de trabajo mientras realiza diferentes cursos formativos. En este sentido, los derechos de los trabajadores varían en función del curso realizado y su relación con el puesto de trabajo, pudiendo clasificarlo en dos supuestos;

  • Aquellos cursos que realiza el trabajador de forma voluntaria para mejorar su cualificación profesional.
  • Cursos que obligatoriamente tiene que realizar la empresa debido a modificaciones operadas en el puesto de trabajo, o con ocasión de impartir la prevención de riesgos laborales.

El trabajador tendrá, en relación con los cursos de formación profesional que realice de forma voluntaria, los siguientes derechos:

  • Al disfrute de los permisos necesarios para concurrir a exámenes.
  • Preferencia a elegir turno de trabajo, si tal régimen está instaurado en la empresa.
  • Adaptación de la jornada ordinaria de trabajo.
  • A la concesión de los permisos oportunos de formación o perfeccionamiento profesional.

Cada uno de estos derechos debe entenderse de forma independiente y podrán ser disfrutados de manera acumulativa. No obstante, su desarrollo y modo de hacer efectivo los diferentes derechos se realizará en la negociación colectiva, plasmándolo en el Convenio Colectivo, por lo que en defecto de regulación en el convenio estos derechos pueden quedarse vacíos de contenido.

Permiso para acudir a un examen
El trabajador tendrá derecho a ausentarse del trabajo para acudir a un examen el tiempo necesario para la obtención de un título académico o profesional.

Ante la falta de concreción del artículo 23.1 a) del ET, ha sido la jurisprudencia la que ha interpretado de forma amplia la posibilidad de que un trabajador acuda a un examen, aunque coincida con el horario de la jornada laboral. En consecuencia, no debe limitarse su interpretación a la mera formación profesional directamente relacionada con la actividad del trabajador, sino en un sentido más amplio, que debe comprender aquéllos que supongan un mayor promoción y posibilidades de obtener otro trabajo en el futuro, como puede ser el permiso de conducir.

Este permiso, salvo que el convenio colectivo indique otra cosa, no será retribuido. En cuanto a la duración del mismo, vendrá determinada por la tipología del examen, incluyendo, si fueran necesarios, los desplazamientos.

Preferencia para elegir turno de trabajo
Cuando el trabajador curse con regularidad estudios para la obtención de un título académico o profesional, tendrá preferencia de elección de turno, siempre que exista dicho regímenes en la empresa.

Para que este derecho sea efectivo, el trabajador tiene que cursar estudios de manera regular, y que dichos estudios lleven aparejada la obtención de un determinado título acreditativo, bien de carácter académico o bien de naturaleza profesional. Por ejemplo; cualquier estudio de grado en la universidad, cursos de idiomas, postgrados o másteres, siempre y cuando estos estudios tengan una duración cierta y determinada.

La preferencia de turno ha de ser interpretado en el sentido más amplio, permitiendo al trabajador con carácter preferente escoger turno sin entrar dentro de las rotaciones. Este derecho no es absoluto, y estará condicionado por otros factores como el derecho de otros trabajadores con reducción de jornada por cuidado de un menor o de un familiar a la concreción horaria de su reducción de jornada.

Evidentemente, este derecho se hace depender de que exista tal régimen de turnos en la empresa, entendiendo el trabajo a turnos, en virtud del artículo 36.3 del ET, como la forma de organización del trabajo en equipo según la cual los trabajadores ocupan sucesivamente los mismos puestos de trabajo, según un cierto ritmo, continuo o discontinuo, implicando para el trabajador la necesidad de prestar sus servicio en horas diferentes en un periodo determinado de días o de semanas.

Adaptación de la jornada
A diferencia de los anteriores derechos, para tener derecho a la adaptación de la jornada el trabajador tiene que cursar estudios que deben estar conectados con la actividad profesional desarrollada en su puesto de trabajo.

Específicamente, el artículo 23 1 c) de ET indica que los trabajadores tendrán derecho a la adaptación de la jornada ordinaria de trabajo para la asistencia a cursos de formación profesional.

La adaptación de la jornada, no implica la reducción de la misma, sino que el trabajador mantiene su puesto de trabajo y remuneración integra. Este derecho no es absoluto, y habrá que tener en cuenta las posibilidades organizativas de la empresa para ofrecer una adaptación de la jornada al trabajador que le permita continuar con el desarrollo profesional.

En cualquier caso, el convenio colectivo, a falta de un regulación profunda en el Estatuto de los Trabajadores, podrá regular este derecho.

Concesión de permisos para la formación profesional.
Cuando fuera necesario, el trabajador podrá solicitar la concesión de los permisos oportuno de formación o perfeccionamiento profesional con reserva del puesto de trabajo.

Formación para la adaptación a las modificaciones del puesto de trabajo.
Ante cualquier modificación realizada por la empresa en el puesto de trabajo, el trabajado tendrá el derecho a recibir un curso para su adaptación. Este derecho, está íntimamente ligado con el despido objetivo por ineptitud o falta de adaptación del artículo 52 b) del ET.

Por lo tanto, se reconoce el derecho a recibir la formación necesaria para su permanente adaptación a las modificaciones que se produzcan en su puesto de trabajo y así evitar un despido objetivo.

Todo el tiempo dedicado a la formación será en todo caso retribuido, y deberá ofrecerse, en la medida de lo posible, dentro del horario de la jornada laboral ordinaria. Además, el coste de la formación correrá a cargo de la empresa.

Permiso retribuido de 20 horas anuales de formación.
La última reforma laboral reconoce al trabajador un permiso retribuido de 20 horas semanales anuales de formación profesional para el empleo, vinculado a la actividad del puesto de trabajo acumulables por un periodo de hasta cinco años –un máximo de 100 horas-. El único requisito que se exige al trabajador es que tenga al menos un año de antigüedad.

Este permiso es retribuido, y por lo tanto, no se le podrá descontar del salario al trabajador las horas utilizadas para la formación.

En cualquier caso, el trabajador puede entender que se ha cumplido este derecho si recibe un plan de formación por iniciativa empresarial, que este dirigido a la obtención de una formación empresarial relacionado con su puesto de trabajo.

Sin embargo, no podrá entenderse cumplido este derecho, si las actividades formativas realizadas por la empresa, entran dentro de la formación que de forma obligada la empresa tiene que impartir al trabajador.

La concreción del modo de disfrute de este derecho, como todos los indicados en este capítulo, tendrá que ser desarrollado por el convenio colectivo, y en su defecto, se fijará de mutuo acuerdo entre trabajador y empresario.

Toda la formación recibida por el trabajador a lo largo de su carrera profesional se inscribirá en una cuenta de formación asociada al número de afiliación a la Seguridad Social; cuenta de formación cuyo desarrollo reglamentario deberá realizar el Gobierno en un plazo no especificado.

Formación relativa a la prevención de riesgos laborales.
El trabajador debe recibir toda la formación adecuada y necesaria en materia de prevención de riesgos laborales al inicio del contrato de trabajo.

Además, está formación deberá de ser actualizada en caso de que se produzcan cambio en las funciones que el trabajador desempeña, o cuando sin variar las funciones se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en el equipos de trabajo.

La formación deberá estar centrada específicamente en el puesto de trabajo o función de cada trabajador, adaptarse a la evolución de los riesgos y a la aparición de otros nuevos y repetirse periódicamente, si fuera necesario.

El empresario está obligado a impartir todos los cursos de formación de prevención de riesgos laborales necesarios, y por otro lado, el trabajador tiene la obligación de realizarlos.

Estos cursos deben de hacerse, siempre que sea posible, dentro de la jornada de trabajo. En caso de no ser posible, se deberá descontar de otra jornada de trabajo las horas que hubieses durado la formación. Además, el coste del mismo nunca podrá ser abonado por los trabajadores.